viernes, 29 de agosto de 2014

Del pan a los patos.

En la casa de mis padres, cuando éramos unos niños, no solía sobrar mucho porque se compraba justo lo necesario, pero si por un casual había pan de varios días, mi madre, entre otras cosas, hacía lo siguiente con él.
Se iba poniendo en una bolsa de tela que se pudiera cerrar y cuando estaba muy duro lo golpeaba, bueno lo golpeábamos con una maza hasta que quedaba reducido a migas.


Después lo pasábamos por un colador enorme.


El pan rallado iba cayendo en una bandeja.


Los trozos más grandes se  iban depositando en el colador.


Mi madre guardaba estas migas duras y con ellas desayunábamos varios días. Nos las echaba en la leche con azúcar y puedo asegurar que estaban deliciosas.
Yo hago las delicias de los patos del río y de los niños que hay por los alrededores.

 

Solo nos queda guardar el pan rallado obtenido en un recipiente seco con tapadera.


Y vuelta a empezar. 


El pan rallado es  un ingrediente  que utilizo mucho en mis guisos por ello,  aunque el  coste de una bolsa de pan rallado no sea muy grande, a mí me resulta beneficioso reciclar el pan de días anteriores. 

Y hablando de patos, me gustaría compartir aquí la fotografías que tomó Verónica Alonso Sánchez  uno de esos días que fuimos a alimentar a los patos.

















































 

Espero  que esta idea  haya sido de vuestro agrado. 
Si necesitas alguna explicación más detallada sólo tienes que comentarlo y estaré encantada de hacerlo en esta misma entrada.Y no olvides darle a me gusta, en la parte superior derecha de este blog, si la entrada te ha gustado.


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