jueves, 21 de agosto de 2014

¡A embotellar!

Aún retumban en mis oídos  las palabras de mi madre cada verano:
- !A embotellar!
Mi padre tenía un pequeño huerto donde entretenía sus horas de ocio y mi madre cada día pensaba qué hacer con todas las verduras que él traía a casa. El verano era la época de los tomates, las judias verdes, las zanahorias y  los pimientos. Había que ponerlo todo en tarros y guardarlo en la despensa para los días de invierno.
 Yo continúo  haciendo lo mismo, aunque nosotros no tengamos huerto, ¿Por qué lo hago, entonces?
Primero porque son conservas sin conservantes y segundo porque son mucho más baratas que las que puedas encontrar en el supermercado y  por último, pero no menos importante porque siempre tengo a mano la principales verduras y hortalizas que utilizo para cocinar a diario.


Lo más importante, antes de nada, es elegir bien la materia prima porque vamos a inventir un tiempo y un dinero y cuanto mejores sean las verduras, hortalizas o frutas,  mejores serán los resultados.
Los pimientos, zanahorias, tomates o judias verdes  los escaldo en agua hirviendo por unos pocos minutos, no más de cinco, antes de introducirlos en los botes de cristal. Es obvio que los botes tienen que estar perfectamente limpios de lo contrario las bacterias podrían estropearnos las conservas. Los lleno completamente y posteriormente relleno con el liquido de la cocción hasta un centímetro del borde, más o menos. Este centímetro lo cubró con aceite de oliva. Cuando ya no cabe una sola gota en el bote lo cierro fuertemente con su tapa.  En una cazuela u olla meto tantos tarros como quepan.
Los cubro de agua  hasta la unión del bote y la tapa y los dejo cocer por 10 minutos.

Cuando el bote este frío, a la despensa. Suelo utilizarlos durante el mes siguiente, aunque  mi madre almacenaba hasta tres  docenas de tarros de tomate durante todo el invierno.
También se puede conservar algunas legumbres  y carne en salsa. Y lo que a mí particularmente más me gusta poner en botes es la fruta, en trozos o en mermeladas. Lo último  que he  envasado han sido moras, bueno, más bien mermelada de moras.





Los tarros se pueden decorar con cintas alrededor de la tapa o con vistosas telas sobre ésta.
Seguro que alguna de tus visitas estará encantada de que la obsequies con alguna de tus delicatessen.


Espero  que esta idea  haya sido de vuestro agrado. 
Si necesitas alguna explicación más detallada sólo tienes que comentarlo y estaré encantada de hacerlo en esta misma entrada.Y no olvides darle a me gusta, en la parte superior derecha de este blog, si la entrada te ha gustado.

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