Extraño título realmente, pero así era como llamábamos a esta comida cuando éramos pequeños. Eran una albóndigas que hacía mi madre con verduras pero que cuando se servían en la mesa tú no podías ver verdura alguna. A los niños y no tan niños les encanta y veréis lo económico que puede resultar .
Comenzamos picando una cebolla.
Rehogamos la cebolla en unas dos o tres cucharadas de aceite.
Abrimos uno de los botes que tenemos guardados en la despensa y que ya os conté como embotellar.
Éste tiene tomate, zanahoria y pimiento verde. Durante 8 a 10 minutos rehogo y remuevo de vez en cuando.
Le añadimos un poquito de pimienta negra molida que le dará un exquisito sabor.
Pasado el tiempo previsto vertemos un chorreón de vino (el que tengamos a mano) sobre el sofrito. Entre otras cosas servirá para limpiar el fondo de la sartén.
Dos vueltas, lo justo para que se evapone el alcohol del vino y échamos de 2 a 3 vasos de agua.
Dejamos hervir de dos a tres minutos y separamos las verduras para pasarlas por un pasapures o
Si lo preferimos podemos triturarlo todo con la batidora. Personalmente prefiero el segundo método porque es mucho más rápido y cómodo, pero debo decir que mi madre utilizaba el primero.
Vertemos la salsa obtenida sobre el caldo que quedó en la sartén.
Removemos hasta que se mezcle todo perfectamente. Tapamos esta salsa hasta que tengamos las albóndigas preparadas.
Es hora de preparar la carne para las albóndigas. Primero machacaremos en un mortero ajo, sal y perejil.
El machado se vierte sobre un huevo batido previamente.
Le añadimos la carne. Yo uso carne picada de ternera y cerdo, normalmente 1/4 de kilo.
Añadimos 4 cucharadas de pan rallado, preferiblemente elaborado por nosotros.
Ponemos tres cucharadas de cualquier vino que tengamos a mano.
Y lo mezclamos todo perfectamente hasta conseguir una masa homogénea.
Es hora de dar forma a las albóndigas. Cada uno puede elegir el tamaño, a mí me gusta hacerlas pequeñas. Con una cuchara cogemos una cantidad de carne y le damos forma entre nuestras manos a la vez que las vamos cubriendo de harina.
Cuando las tenemos todas formadas y enharinadas las freímos. Yo las frío en la freidora porque es rápido y limpio, pero se pueden freír con abundante aceite en una sartén. De hecho mi madre lo hacía así.
Ya las tenemos preparadas para ponerles la salsa.
Volvemos a la sarten que dejamos con la salsa preparada con verduras. Ponemos las albóndigas en una sarten honda y las cubrimos con esta salsa.
Dejamos cocer por media hora a fuego lento. Y éste será el resultado. Para chuparse los dedos.
Si lo acompañamos de patatas el éxito será completo.
En nuestra afán por reciclar hemos guardado la salsa que ha sobrado. Si no se consume durante la comida mañana prepararemos una exquisita "fideua" con ella.
Pero hay más. Suelo siempre embotellar carne cuando cocino y por supuesto hoy embotellaré unas cuantas albóndigas.
Las albóndigas junto con su salsa se ponen en un bote. Se precinta el bote con aceite, como ya expliqué en la entrada sobre cómo embotellar. Se cierra con su tapa y por diez minutos se introduce en agua cociendo.
Durante al menos un mes o más podrás disfrutar en cualquier momento de estas exquisitas albóndigas, totalmente naturales y sin conservantes. A mí me suelen salvar las cenas. Una ensalada y un bote de albóndigas y ya está.
Espero que esta idea haya sido de vuestro agrado.
Si
necesitas alguna explicación más detallada sólo tienes que comentarlo y
estaré encantada de hacerlo en esta misma entrada.Y no olvides darle a
me gusta, en la parte superior derecha de este blog, si la entrada te ha
gustado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario